El exponente del pancracio nacional llegó a medir sus talentos en recintos que van desde la Arena México hasta la tradicional Arena Coliseo de la CDMX
El Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) y la industria del deporte están de luto tras saberse del sensible fallecimiento de la leyenda Heriberto “Rizado” Ruiz, quien formó parte del elenco en la década de los sesentas y, además es tío de la estrella actual Averno.
Fue la propia empresa la que por medio del anunciador Iván Salguero anunció el deceso del gladiador durante la celebración del último Martes Popular en la Arena México. También se compartió más información a través de sus cuentas de redes sociales.
De momento, se desconoce si se realizará un mayor homenaje en los recintos de la compañía de Salvador Lutteroth, pero no se descarta que el anuncio se replique en las funciones restantes de esta semana. No hay apariciones confirmadas del “Amo y Señor” en las carteleras.
¿Quién fue Rizado Ruiz?
Oriundo de Sombrerete, Zacatecas, la familia Ruiz alcanzó gran trascendencia en el mundo del deporte del costalazo tanto entre él como con su hermano Rodolfo Ruiz, quien precisamente también falleció el año pasado. Ambos formaron parte de la entonces llamada Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL), entre los sesentas y los setentas.
Su rostro se volvió frecuente para todos los aficionados que visitaban los espacios dirigidos al pancracio nacional, sobre todo la Arena Coliseo de la Ciudad de México, en donde brilló con luz propia tanto en las victorias como en las dolorosas derrotas, incluidas algunas por su cabellera.
Elemento de alto peligro
Su momento de mayor gloria llegó en abril de 1964, cuando logró sorprender al respetable con un improbable triunfo sobre nadie más ni nadie menos que el Halcón Dorado, quien tuvo que cederle con tristeza el campeonato nacional de peso welter.
Su reinado, breve como fue, también le permitió acabar con elementos de la talla de Raúl Reyes y del renombre de una de las máximas leyendas de la industria hasta la fecha: Huracán Ramírez, que necesitó más de un intento para descifrar el enigma y recuperar la corona para el bando técnico.































